¿Ayer se te antojaba algo salado y hoy algo dulce? ¿Te suena familiar?
Estos antojos no son simples caprichos. Muchas veces son señales muy concretas del cuerpo.
Cuando en la alimentación faltan proteínas, grasas saludables o minerales, el organismo busca la forma más rápida de compensarlo. Por eso aparecen las ganas de azúcar, sal o comida frita.
Si te apetece algo ácido…
Esto puede indicar falta de vitamina C. También puede estar relacionado con una baja acidez estomacal, por lo que el cuerpo intuitivamente busca alimentos ácidos.
Qué añadir: agua con limón, frutos rojos, vegetales fermentados, vinagre de manzana natural diluido, cítricos.
Si tienes antojo de algo salado…
Puede que al cuerpo le falten electrolitos y agua. A menudo está relacionado con deshidratación, bajos niveles de sodio o un desequilibrio mineral general.
Qué añadir: agua de coco, aceitunas, hojas verdes, pescado graso, huevos.
Si tienes antojo de dulce…
Lo más probable es que falten proteínas y estabilidad en los niveles de azúcar en sangre.
Qué añadir: huevos, pollo, yogur griego, tofu, salmón.
Si se te antoja chocolate…
Muchas veces es una señal de falta de magnesio. Este mineral participa en el funcionamiento del sistema nervioso y afecta tanto al estado de ánimo como a los músculos.
Qué añadir: aguacate, almendras, espinacas, semillas de calabaza, chocolate negro a partir del 70% sin azúcar.
Si tienes ganas de comida frita…
Muy a menudo simplemente faltan grasas en la dieta. Y eso influye tanto en las hormonas como en la sensación de saciedad.
Qué añadir: aceite de oliva, semillas de chía, aguacate, nueces, semillas de lino.
Si tienes antojo de carbohidratos…
El cuerpo está pidiendo energía rápida y duradera. Las causas más comunes son cansancio, falta de sueño o comer demasiado poco.
Qué añadir: plátanos, batata, avena, quinoa, cereales integrales.
¿Sueles notar antojos raros de comida?