Conozcan el natto — soja fermentada que, para alguien no acostumbrado, puede resultar poco atractiva: textura pegajosa y olor fuerte. Pero en Japón es un alimento cotidiano.
El producto se obtiene mediante fermentación con la participación de la bacteria Bacillus subtilis. Durante este proceso se forma la vitamina K2, que participa en el metabolismo del calcio.
Al mismo tiempo se sintetiza la nattokinasa, una enzima asociada con la degradación de la fibrina. La fibrina es la proteína que forma el “andamiaje” de un coágulo, y la nattokinasa ayuda a descomponerla, apoyando la fluidez de la sangre y reduciendo el riesgo de trombosis.
Además, es un alimento fermentado que favorece la diversidad de la microbiota intestinal.
Por cierto, cuando viajaba por Japón probé un yogur de natto. Horrible — pero los locales lo bebían con gusto.
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3April 20, 2026 10K 9 15