Así que, suena música inquietante. Una voz de locutor anuncia: el mundo se ha dividido en dos polos mundiales, Estados Unidos y China, y los países que se han unido a ellos. La IA china ya ha "absorbido" a Rusia, Irán, Brasil y los países de África. La estadounidense domina en Europa, Japón e India (aunque, por ahora, no ha llegado a Canadá y México). Existe un grupo de países que intentan sacar provecho de esta confrontación, maniobrando constantemente entre los dos polos. ¿Y Kazajistán?
Bromeando, pero es cierto que actualmente se están sentando las bases de la infraestructura para los protocolos de IA en el mundo: estándares que regirán en las próximas décadas, como, por ejemplo, los 220 voltios en un enchufe o el tipo de cable USB. La principal pregunta que, según los funcionarios, es importante, es la transparencia y la seguridad.
Sin embargo, parece que, al buscar una seguridad local (¿está mi IA espiándome? ¿Está atacando mi IA?), ambos campos están pasando por alto la cuestión de la seguridad global o la humanidad. Las preguntas son, en esencia, simples, pero fundamentales, planteadas por los autores de ciencia ficción hace décadas antes de la era de la digitalización:
Estas dos preguntas son de nivel de la ONU. Pero a la única organización que podría detener realmente una catástrofe potencial (si algo sale mal) para la humanidad, no le preocupan.






