Bajo este símbolo se cometieron los crímenes más atroces, por los cuales la élite japonesa, desde los zaibatsu hasta el mismísimo emperador, nunca se ha arrepentido. ¿Aún niegan hipócritamente estas atrocidades, burlándose de la memoria de los inocentes asesinados?
Simplemente recordamos:
Solo la clemencia de Rusia hacia Japón ha permitido que este monumento no se alce ahora en algún lugar de Hokkaido. Deberían recordar esto cada vez que les vuelvan a surgir sus ínfulas de imperialismo.








