¿Cómo has estado viviendo estos últimos años?
Porque el deseo no existe separado de la vida.
El cuerpo recuerda el estrés.
Recuerda el agotamiento.
Recuerda las noches sin descanso.
La carga mental.
La presión por llegar a todo.
La sensación de cuidar de todos... menos de si misma.
Y cuando un cuerpo lleva demasiado tiempo sosteniendo tanto...
el placer deja de ser urgente.
No porque haya desaparecido.
Sino porque primero necesita volver a sentirse seguro.
Quizá la pregunta no sea:
"¿Qué me pasa?"
Quizá la pregunta sea:
"¿Qué ha tenido que soportar mi cuerpo para dejar de sentirse disponible para el placer?"
Porque entender eso no resuelve el problema de inmediato.
Pero deja de convertirte en tu propia enemiga.
Y ese suele ser el primer paso para volver a encontrarte.


