El Imperio español llevaba en sí el germen de su transformación y su fin.
El aislamiento geográfico de España dejó de existir cuando se descubrió la ruta alrededor del Cabo de Buena Esperanza, lo que provocó la ruina de Venecia y el auge de los pueblos ibéricos. Con mayor razón España pudo convertirse en un centro neurálgico de la actividad económica mundial y, en consecuencia, de la fusión e injerto de corrientes de la humanidad, cuando la marea de la civilización se dirigió hacia el Atlántico.
Esas mismas actividades de España fueron la causa de una transformación de los sistemas universales de comunicaciones, industrias y comercio.
La propia España abrió la ruta atlántica a los franceses, los holandeses y los ingleses. Y aquellos países mejor situados cosecharon los frutos de la revolución económica a la que dieron lugar el descubrimiento y la conquista de América.
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June 7, 2026 169 2