Comentario a Mateo 24, 42-51: ¡No te canses! ¡No llores! ¡No te… — Algo del Evangelio — TG.ME

Comentario a Mateo 24, 42-51:
           
            ¡No te canses! ¡No llores! ¡No te pongas triste!, decimos muchas veces, o nos decimos entre nosotros. ¡No te bajonees! ¡Sonreí un poco más! ¡Ponete las pilas! y así muchas frases más que usamos cotidianamente, seguro con muy buena intención, pero que se pueden transformar en especies de “decretos” para generar sentimientos o eliminarlos. Y la verdad, es que los sentimientos no se generan ni se eliminan por “decreto”, sino que los sentimientos se sienten, van y vienen, son pasajeros, no siempre depende de nosotros, y lo que hay que hacer es reconocerlos, aceptarlos y saber qué hacer con ellos. Es lindo que nos quieran levantar el ánimo, que nos quieran ayudar. Es lindo que busquemos que los demás estén bien y los ayudemos, los consolemos… pero también es lindo saber esperar a los otros, reconocer que no todos sienten y viven lo mismo, y que cada uno vive y experimenta las cosas, la vida, la fe, como puede, con las herramientas que tiene a mano.  Es imposible no “sentir” cosas, es parte de la vida. No somos robots, somos de carne y hueso, y tener fe no quiere decir “no sentir” nada, sino al contrario, aprender a sentir y aceptar lo que nos pasa, superarlo si es posible, ofrecerlo si no hay salida. Como lo hizo Jesús, que rio, se alegró, se entristeció, se enojó, se angustió, lloró y tantas cosas más.
            El domingo escuchábamos que Pedro reconocía quién era Jesús: “Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».” En definitiva, eso es tener fe, saber y experimentar quien es Jesús. Reconocerlo como Dios hecho hombre. Tener fe no es “saber” muchas cosas; tener fe no es “hacer” muchas cosas; tener fe no es “ser” perfecto; tener fe no es “no sentir” nada. No, nada de eso. Tener fe es reconocer a Jesús como nuestro Salvador, como Dios que se hizo hombre para amarnos y salvarnos. Eso es la esencia de la fe. Después se pueden decir miles de cosas más, pero al final de nuestra vida lo que querrá Jesús es que lo “reconozcamos” como lo que Es, y no que le presentemos un “inventario” de todo lo que hicimos.
            Ser prevenidos no es ser temerosos. Ser prevenidos no es estar ansiosos por lo que vendrá. Ser prevenidos no es ser desconfiados y dudar de todo. Ser prevenidos es estar preparados para la venida, pre-venidos, de ahí viene, esperar la venida. Algo del evangelio de hoy nos previene. Nos previene para que seamos prevenidos, valga la redundancia.
August 26, 2026 2.8K 9