Comentario a Lucas 4, 31-37: Veíamos que Pedro en el evangelio del… — Algo del Evangelio — TG.ME

Comentario a Lucas 4, 31-37:

Veíamos que Pedro en el evangelio del domingo se convirtió en un obstáculo para Jesús, incluso Jesús se animó a llamarlo Satanás. ¿Por qué Jesús llamó Satanás a Pedro, al que había nombrado de hace poquito, de hace un momento, como “piedra de la Iglesia”, a quien le había dicho: «Feliz de ti, Simón, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo» ¿Por qué? Porque, en definitiva, Satanás es el enemigo de la Cruz. Él es el enemigo del amor y, como odia el amor, en el fondo odia la entrega, y la entrega es la Cruz. Por eso, cuando no pensamos como piensa Dios, cuando actuamos como Pedro, cuando nos dejamos guiar por nuestros pensamientos y no por los de Dios, sin darnos cuenta estamos siendo instrumento de los pensamientos de Satanás, que odia la Cruz y prefiere saltearla. Odia la entrega. Odia el sacrificio. Odia todo aquello que hace que nos entreguemos a nosotros mismos por amor a los demás, todo aquello que hace que nos neguemos para ser plenamente humanos: para aquello para lo cual Dios nos ha creado.
Lo que escuchábamos ayer en Algo del evangelio, al comenzar el ministerio público de Jesús, y ese anuncio de venir a liberar a los oprimidos hoy- en este texto- se pone de manifiesto con este episodio en el que Jesús actúa realmente y expulsa al demonio de esta persona. Pero es interesante ver cómo lo vence, porque su forma de vencer al demonio nos ayuda también a, cada día, luchar contra su accionar, contra sus tentaciones. ¿Cómo lo vence? Con su palabra, «Cállate y sal de este hombre» le dice.
El diablo es el que busca dividir y mentir. El diablo es el que divide tus pensamientos, los confunde y los mezcla. Divide también nuestros sentimientos, nuestro corazón. Intenta que no distingamos, que mezclemos todo, que no sepamos discernir y distinguir. Como enseñaba san Pablo también: «Sepan discernir aquello que agrada, lo bueno, lo que es perfecto». Acordémonos que «la Palabra es viva y eficaz» y discierne los pensamientos del corazón y ayuda a distinguir. El diablo, al contrario, busca siempre confundir, divide nuestras relaciones humanas, divide a la familia. Busca que estemos enemistados con los demás; que nos mantengamos en nuestra posición, en nuestros pensamientos duros y rígidos, en nuestra lógica, en nuestros sentimientos; que no cambiemos, aunque sean viejísimos, y que sigamos con esos rencores, con broncas, que no olvides. Busca que nos peleemos con el de al lado, con el que está viajando, con tu jefe, con nuestro compañero de trabajo, con nuestros hermanos, con tu marido, con tu mujer, con tu vecino. Él busca siempre eso y nos engaña y nos miente para que vivamos engañados y fuera de la verdad de Dios, que es el amor. Nos inclina a que pensemos siempre en lo malo, en lo negativo, a que veamos la parte mala de la vida y nos olvidemos de todo lo bueno. Divide también a la sociedad. Genera "mentiras nacionales", ideologías, pensamientos, formas de vivir que no buscan el bien común. Genera las ideologías que producen las famosas «grietas».
August 31, 2026 462 1