Para evitar caer en sus engaños tenemos que conocer cómo actúa y qué… — Algo del Evangelio — TG.ME

Para evitar caer en sus engaños tenemos que conocer cómo actúa y qué vino a hacer Jesús con el demonio. Y para eso es mejor no centrarse en las conocidas posesiones –como en el caso de hoy–, que son en realidad pocas, sino más bien en la cotidianidad, es decir, cómo actúa el diablo normal o cotidiana y silenciosamente.
Por eso - y como un paréntesis- te recomiendo, lo recomendé alguna vez, que puedas leer un libro genial de un autor que se llama Lewis. El libro se llama «Cartas del diablo a su sobrino», donde genialmente va describiendo cómo hace el diablo para engañarnos. Es como un libro de espiritualidad, pero visto desde las sombras. Pero te dejo tres consejos también, al mismo tiempo, de un gran santo, san Ignacio de Loyola, que nos enseña a poder distinguir el actuar del demonio en nuestra vida.
Él dice que el demonio primero actúa como una mujer y que se vuelve débil ante la fuerza y se hace fuerte ante la debilidad ajena. Por eso ante las tentaciones y en las pruebas tenemos que enfrentarlo al demonio. No debemos tenerle miedo. Tenemos que rezar más. Tenemos que enfrentarlo también con nuestros pensamientos, no dejarse ganar. El diablo se hace débil cuando nosotros nos hacemos fuertes por la gracia, por supuesto, con la ayuda de Jesús, con la oración, con la Virgen- con nuestra madre-, con los sacramentos.
Segundo, dice San Ignacio que el demonio se hace como alguien que quiere enamorar a escondidas a una mujer; entonces como la quiere enamorar y es una persona prohibida, busca que no se sepa de ese engaño. Entonces ¿qué es lo que hace el demonio? Busca que no hablemos, que callemos, que no contemos lo que nos pasa, que ocultemos las cosas. ¿Cuál es la solución entonces? Sencilla pero difícil: abrir el alma a alguien, abrir el corazón, compartir esos pensamientos, esas dudas que nos invaden, a un sacerdote, a un amigo, a alguien espiritual, alguien que nos conozca de verdad y que nos ayude.
Y tercero, por último, dice este santo que el diablo actúa como alguien que quiere conquistar una ciudad. ¿Y por dónde va a entrar? Obviamente por el lugar más débil, es astuto. No va a entrar por el lugar más fuerte. Por eso, ¿por dónde nos va a querer debilitar el demonio? Por nuestro lugar más débil, por nuestra característica más frágil, por el lugar más flaco, por la gran debilidad. Siempre se filtrará por ahí, como el agua que entra por donde hay agujeros ¿Cuál es la solución entonces? Prestemos atención a nuestras debilidades, a las más fuertes, y fortalezcamos esa debilidad. Y ahí es donde nos tenemos que ir generando una fortaleza donde ya nadie pueda entrar; porque, si no entra por la debilidad, no va a poder entrar por ningún lado. No hay que tenerle miedo. Principalmente, Jesús es más fuerte. Ese es el anuncio. Jesús hoy nos muestra su poder. Hay que vencer al demonio con la Palabra, la Palabra de Dios: «Callate y salí de acá. No me molestes, no me molestes más, que yo amo a Jesús más que a todas las cosas de este mundo». Y, como decía san Bernardo, «Por vos no empecé esto, por vos no lo voy a dejar». Por el demonio no empezamos el camino de Jesús, mucho menos por él lo vamos a dejar.

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P. Rodrigo Aguilar
August 31, 2026 481 1