Por lo tanto, en el aparato de seguridad israelí, crece la convicción de que la ayuda humanitaria se ha convertido, de hecho, en un motor económico de Hamas. Mientras Israel cumple con sus obligaciones del alto el fuego, Hamas aprovecha la pausa para volver a poner en funcionamiento casi por completo su administración, los ayuntamientos y los mecanismos de control. Además, según los informes, se llevan a cabo agresivas recaudaciones de impuestos, el saqueo de suministros de ayuda y actividades de contrabando, mientras que Hamas sigue rechazando categóricamente cualquier desarme.
La situación también se está agudizando a nivel diplomático. Según fuentes israelíes, el presidente del Consejo de Paz, Nickolay Mladenov, aparentemente está a punto de hacer una declaración dramática de que Israel ya no está obligado por el acuerdo de alto el fuego, ya que Hamas lo viola gravemente. Fuentes israelíes explican que Mladenov ha retrasado un paso de este tipo hasta ahora solo debido a la presión masiva de los estados mediadores, que siguen intentando encontrar una fórmula de compromiso para evitar el colapso del acuerdo. Sin embargo, en los círculos de seguridad de Israel se hace cada vez más evidente que una situación en la que la ayuda humanitaria estabilice y financie el dominio de Hamas no puede continuar indefinidamente.