🩵Enseñemos a nuestros hijos a amar al Profeta ﷺ🩵
Es frecuente que veamos en nuestra comunidad a niños que sienten una enorme admiración por los jugadores de fútbol. Conocen sus nombres, sus equipos, sus estadísticas, sus goles y hasta detalles de sus vidas personales. Algunos llevan sus camisetas, imitan sus celebraciones, siguen sus partidos con entusiasmo y hablan de ellos con una admiración que sorprende por su intensidad. Jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo pueden convertirse, para algunos niños, en verdaderos referentes y modelos a los que desean parecerse.
Pero ante esta realidad debemos hacernos una pregunta que todo padre y toda madre debería plantearse con sinceridad:
¿Cuánto estamos haciendo para que nuestros hijos conozcan, amen, respeten y admiren al Mensajero de Allah ﷺ?
¿Les hablamos de él? ¿Les contamos sus historias? ¿Les enseñamos cómo era su carácter, su misericordia, su paciencia y su nobleza? ¿Les explicamos cómo trataba a los niños, cómo trataba a su familia, cómo perdonaba, cómo ayudaba a los necesitados y cómo soportaba las dificultades por transmitir el mensaje de Allah? ¿O esperamos que nuestros hijos desarrollen por sí mismos un amor hacia el Profeta ﷺ sin haberles enseñado prácticamente nada sobre él?
Es una contradicción que un niño pueda saber con todo detalle quién es su futbolista favorito, reconocer su rostro inmediatamente, conocer sus logros y emocionarse cuando marca un gol, mientras apenas conoce la vida de Muhammad ﷺ, el Mensajero de Allah, aquel a quien Allah envió como misericordia para los mundos.
Allah, Exaltado sea, dijo:
﴿ لَّقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أُسْوَةٌ حَسَنَةٌ لِّمَن كَانَ يَرْجُو اللَّهَ وَالْيَوْمَ الْآخِرَ وَذَكَرَ اللَّهَ كَثِيرًا﴾
[ الأحزاب: 21]
«Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día y recuerde mucho a Allah.»
(Al-Ahzab, 33:21)
El Profeta ﷺ no fue simplemente una figura histórica que debemos conocer. Fue nuestro modelo. Su vida es una escuela para nosotros y para nuestros hijos. En él encontramos el ejemplo de cómo adorar a Allah, cómo comportarnos con los parientes, cómo tratar al cónyuge, cómo educar a los hijos, cómo tratar al vecino, cómo mostrar misericordia y cómo afrontar las dificultades.
Por eso, el amor al Profeta ﷺ no debería limitarse a pronunciar su nombre y decir «ṣallā Allāhu ʿalayhi wa sallam». Debemos hacer que nuestros hijos conozcan su vida hasta que sus corazones se apeguen a él.
El Profeta ﷺ dijo:
«El hombre estará con quien ama.» Sahih al-Bujari n.º 6168
Qué gran noticia para quien ama a las personas virtuosas. Y qué importante es que los padres reflexionen sobre esto cuando observan quiénes son los referentes que sus hijos admiran.
El niño inevitablemente tendrá modelos. Admirará a alguien. Querrá imitar a alguien. Habrá personas cuyas palabras le impresionen y cuyas acciones quiera reproducir. La cuestión no es solamente si tendrá modelos, sino quiénes serán esos modelos y qué valores aprenderá de ellos.
Si dejamos que las pantallas eduquen a nuestros hijos, serán ellas las que decidan a quién admirarán. Si dejamos que las redes sociales formen sus corazones, serán los famosos y los influencers quienes ocuparán el lugar de los referentes. Pero si los padres cumplen con su responsabilidad, pueden llenar el corazón de sus hijos con algo mucho más noble: el amor a Allah y el amor a Su Mensajero ﷺ.
No se trata de prohibir que un niño disfrute del fútbol o admire determinadas habilidades deportivas. El problema aparece cuando una admiración permitida ocupa en su corazón un lugar que debería estar reservado para aquello que realmente merece ser amado y seguido. Un jugador puede ser excelente en su deporte, pero el Mensajero de Allah ﷺ fue el mejor ejemplo para la humanidad.
Por ello, padres y madres, no descuidéis esta responsabilidad.
No esperéis a que vuestros hijos sean adolescentes para comenzar a hablarles del Profeta ﷺ. Empezad cuando sean pequeños. Contadles quién era Muhammad ﷺ. Habladles de su infancia, de su honestidad, de su