Dios quiere que todo el proceso de tu vida sea una experiencia constante de alegría, por eso siempre debemos operar desde el amor, nunca desde el miedo.
El amor es fe, expansión, crecimiento, estado de flujo, bombeo muscular, felicidad, acción. El amor es Dios.
El miedo es la forma en que el diablo te mantiene atrapado en la matriz. El miedo te paraliza, te contrae, inhibe la acción, crea duda, te arrastra hacia abajo, te saca del estado de flujo y te hace tomar decisiones conservadoras que te impiden avanzar.
Dios quiere que nunca dejes de crear y expandirte, por eso nunca debes sentir miedo. El miedo es contracción, que es lo opuesto a la expansión, al amor.
Dios quiere que toda tu vida sea un proceso con plenitud total en cada momento presente. Por eso debes aprender a estar presente. Para estar presente debes estar orgulloso de tu presencia. Para estar orgulloso de tu presencia debes estar orgulloso de tu cuerpo, por eso siempre debes estar en tu mejor forma física.