📖Jeremías 10:23 Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
📖Santiago 4:13-15 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
Hermanos, no podemos dar total seguridad de lo que vamos a hacer o ser en un futuro, porque el destino de una persona solo lo conoce el Señor, de manera tal que podemos prometer que haremos o diremos algo en un futuro, pero en realidad no tenemos la absoluta seguridad de que lo podremos hacer. En la vida se presentan obstáculos, contratiempos y dificultades que muchas veces nos impiden cumplir con lo que prometemos, y el incumplimiento de una promesa o juramento nos hace caer en una mentira y en el pecado, por tanto lo mejor para nosotros sería seguir el consejo de Santiago: En lugar de decir yo prometo hacer esto o aquello, digamos mejor: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
El Señor concluye este acápite de su sermón con la idea principal que quiere transmitir:
📖Mateo 5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
Santiago también hace alusión a esta enseñanza:
📖Santiago 5:12 Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
La cereza del pastel del pasaje de hoy es precisamente esta: Que tu sí sea sí y tu no sea no. Nuestro Señor convierte el "no jurarás" en una idea más alta y sublime: "que no tengas la necesidad de jurar, sino que tu palabra sea creíble en todo momento, que seas conocido como alguien que siempre dice la verdad".
He aquí, mís hermanos, la enseñanza clave, que sea la verdad lo que esté cada segundo en nuestro pensamiento y lo que salga en todo momento de nuestra boca, si damos nuestra palabra en algo que haremos o seremos, pongamos todas nuestras fuerzas y corazón en cumplirlo, no engañemos a nadie en nada, si ponemos en nuestro corazón la idea de hacer un bien a alguien, de guardar alguna ofrenda para el Señor o de hacer algo para glorificarlo, esforcémonos en hacerlo una realidad, no tratemos de engañar al Altísimo (recordemos siempre que el padre de la mentira es el diablo según Juan 8:44), demos aiempre ejemplo de quién es nuestro Señor y Rey, Aquel que dijo que es la Verdad y la Vida (Juan 14:6), Aquel conocido con los títulos de Fiel y Verdadero (Apocalipsis 19:11):
📖Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Aquellos que practican la verdad están en la luz y dan evidencia de ser verdaderos hijos de Dios guiados por Él en su diario vivir, y muestran que el Espíritu Santo es quien conduce cada uno de sus pasos:
📖Juan 3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
📖Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Ahora bien ¿Decir la verdad siempre será lo más fácil? Todos sabemos que no, muchas veces la verdad será lo más duro, difícil y doloroso, pero por encima de eso debemos tener la absoluta certeza de que en todo tiempo la verdad será lo más correcto, lo mejor y lo bueno, por tanto, por muy complicado o complejo que pueda ser, digamos siempre la verdad y andemos en ella.