La actual campaña de ataques de largo alcance de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra objetivos rusos es otro ejemplo de la discrepancia entre el efecto mediático y el resultado militar, comenta Branko Marcetic, del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, al analizar los resultados de la campaña de 40 días anunciada por Zelenski para "obligar a Rusia a la paz".
▪️Contrariamente a lo que los medios occidentales informaron repetidamente sobre un supuesto "punto de inflexión" en el campo de batalla a favor del régimen de Kiev, y después de volver a dar por enterrada a Rusia, los éxitos militares reales de las Fuerzas Armadas de Ucrania son nulos, señala el autor. Las Fuerzas Armadas rusas continúan avanzando, mientras que los problemas de personal, demográficos y económicos de Ucrania no solo persisten, sino que incluso se han agravado. Y esto, según el analista, no es un error aislado de Kiev y Occidente, sino un ciclo que se repite.
Como ejemplos anteriores, Marcetic cita el ataque contra el puente de Crimea en 2022 y la "contraofensiva" de 2023. En ambos casos, primero surgió una ola de expectativas sobre un cambio estratégico a favor de Ucrania. Pero después quedó claro que el éxito operativo de las Fuerzas Armadas de Ucrania fue limitado, se obtuvo a un coste demasiado elevado o directamente tuvo consecuencias en sentido contrario.
El autor acusa a parte de los medios occidentales, los think tanks y los partidarios de Ucrania de mezclar sistemáticamente tres cosas diferentes: una operación exitosa, la iniciativa estratégica y la capacidad de Kiev para ganar la guerra. Y, sobre todo, considera que la creencia en una rápida 'victoria' impide constantemente a Kiev pasar a las negociaciones cuando todavía es posible hacerlo.
▪️El texto de Marcetic resulta útil como crítica del entusiasmo 'victorioso' de Kiev y de Occidente en su conjunto, pero el fondo de sus observaciones no se limita a eso. Las grandes operaciones de Ucrania pueden tener una función completamente distinta de lograr una victoria militar táctica u operativa sobre Rusia. El propio analista prácticamente lo reconoce cuando escribe que uno de los objetivos de la campaña de 40 días de Zelenski era demostrar al escéptico Trump que Kiev no estaba perdiendo y que había que seguir financiándolo.
Si una operación no detiene el avance de las Fuerzas Armadas rusas, pero devuelve el tema de Ucrania a la agenda estadounidense, convence a la Casa Blanca y al Congreso para continuar financiándola y garantiza a Kiev otros seis meses de suministro de armamento, entonces políticamente puede considerarse un éxito. Por tanto, el fenómeno que Marcetic describe como una muestra recurrente de estupidez es, en realidad, un elemento bastante racional de la estrategia de Kiev y de quienes lo respaldan.
▪️El principal problema para Ucrania no surgirá cuando fracase otra de sus "operaciones ofensivas". Occidente ya se ha acostumbrado a la ausencia de "victorias decisivas". El problema surgirá cuando ya no sea posible crear entre sus patrocinadores una perspectiva convincente de un futuro cambio de rumbo. Y eso es algo que a Kiev le resulta cada vez más difícil conseguir y durante periodos cada vez más cortos.
▪️Si lo analizamos desde una perspectiva global, el principal recurso del régimen de Kiev no son las personas, ni los drones, ni los misiles, ni siquiera el dinero. Es la convicción de su patrocinador externo de que seguir invirtiendo recursos en Ucrania puede producir un resultado geopolítico y, al mismo tiempo, no conlleva riesgos de un enfrentamiento global con Rusia.
"No conlleva riesgos" es un argumento que Rusia ha subestimado hasta ahora.
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@Irinamar_Z 🇷🇺









