"Amor. Esto es lo que al mundo, al hombre, al alma humana, a la política y a la vida social les hace falta...
Dios es ese Amor, ese Amor entregado sin reservas, sin esperar a cambio, que todo lo excusa, lo soporta, lo sufre y lo espera por el Otro. Sin el ejemplo de Cristo, sin Su vida perfecta como hombre, sin Su obediencia en la Pasión, sin Su perseverancia y humildad en la Cruz... El amor humano no podría trascender y moriríamos en nuestro pecado.
'Tengo poco amor, poco amo a Dios y a los míos, y mucho a mí mismo...' Bien, pues arroja ese poco ante Dios, y Él lo llenará de Su Todo.
Los Santos Padres y todos los místicos enseñan a una sola voz: la vida del hombre espiritual, del cristiano, es como un campo. La lluvia que lo hace crecer es la gracia; la tierra es nuestra alma; el fruto que nace es nuestra salvación y el perdón de nuestra flaqueza; pero sobre todo, para que aquello florezca ¡es necesario estiércol! Y este es la penitencia, la mortificación, esos pequeños sacrificios, incomodidades, renuncias, ofrecidos voluntariamente -no por necesidad, como Cristo se ofreció por nosotros-... Y sin este fermento, la gracia no dará frutos.
Carga tu cruz, tu debilidad, tu nada, renuncia a tí mismo por el bien del Otro y amor de Dios, y aprenderás a cosechar amor, recogerás amor, lo darás para gloria de Dios al Otro, y la gracia hará crecer más amor en tu alma.
Esto es el Amor de Dios: ¡entrega, negación del Yo, sufrir con humildad, ordenar nuestro corazón al Corazón de Jesús! Porque si participamos del sacrificio -entrega, servicio- de Cristo, nuestro amor no sólo cubrirá la multitud de nuestros pecados, los borrará por virtud del Amor de Él, y nos hará criaturas nuevas y libres".
@JorgeMLuna ☦️