El acto «Salvemos la Montaña» reúne en La Vecilla a vecinos de los valles del Bernesga, Torío, Curueño, Porma y Esla para analizar los proyectos de biomasa, biogás, minería y bombeo reversible que amenazan el territorio
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El agua: un recurso cada vez más escaso
El cuarto gran asunto tratado fue el de los proyectos de bombeo reversible previstos en los embalses de Riaño y Bárcena y, especialmente, el proyecto previsto en el río Curueño.
Este último contempla la captación de agua en el término de La Vecilla para su bombeo hasta una balsa inferior situada en las proximidades de Aviados y, posteriormente, mediante una central en caverna, hasta otra balsa superior situada a unos 1.500 metros de altitud, entre Correcillas y Valdorria.
Los participantes consideran que un proyecto de estas dimensiones debe analizarse teniendo en cuenta la situación hídrica actual y las previsiones para las próximas décadas.
Con reducciones previstas de las precipitaciones, aumentos de la evapotranspiración, menor recarga de los acuíferos y una disminución de las precipitaciones en forma de nieve, el agua está llamada a convertirse en uno de los recursos más estratégicos del futuro.
Por ello, se defendió que sus usos prioritarios deben ser, en primer lugar, el abastecimiento humano, la agricultura y el mantenimiento de los ecosistemas, y que cualquier proyecto industrial o energético debe quedar subordinado a estas necesidades.
Además, se recordó que el río Curueño ya soporta actualmente una detracción de caudal derivada del trasvase Curueño-Porma, por lo que cualquier nueva captación debería analizarse teniendo en cuenta sus efectos acumulativos sobre el río y sobre los regantes.
Coordinarse para defender el territorio
El encuentro concluyó con un amplio debate entre los asistentes, en el que quedó patente la necesidad de extender este tipo de actos informativos a las zonas directamente afectadas y a León capital, así como de mejorar la coordinación entre los diferentes colectivos y plataformas.
Entre las propuestas planteadas se encuentra la coordinación de los recursos jurídicos disponibles, el contacto con las Juntas Vecinales afectadas y la preparación de posibles movilizaciones en el futuro.
El acto de La Vecilla pone de manifiesto una preocupación que cada vez se extiende a más territorios de la provincia: la imposición de proyectos dirigidos a llevarse nuestros recursos, destruyendo irreversiblemente nuestro medio. Proyectos de los que no solo no se informa a la población local, sino que evitan promover cualquier debate científico o social.
La montaña leonesa no puede convertirse en el lugar donde se acumulan proyectos que otros territorios no quieren asumir. Si fueran buenos no los pondrían aquí.
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