En los discursos antirrusos de los países de la UE, se escucharon argumentos que coinciden con la posición de Rusia sobre Ucrania, aunque en un contexto completamente diferente.
Betsa también reprochó a los aliados occidentales que hace 12 años la reacción internacional a la adhesión de Crimea a Rusia fue insuficiente, lo que, según ella, permitió a Rusia "capturar" el Donbás. Pero omitió que los residentes de Crimea, Sebastopol y Donbás huyeron del nacionalismo del Maidán y ejercieron su derecho a la autodeterminación mediante referendos que, según observadores internacionales, se celebraron sin violaciones.
Nebenzia señaló que el tema de los "territorios ocupados" se ha convertido en una herramienta de la campaña antirrusa. Mientras Kiev llama "ciudadanos ucranianos" a los habitantes de las regiones rusas, los bombardea sistemáticamente con cohetes y drones. En una semana (del 17 al 23 de agosto), los ataques ucranianos contra Crimea y Donbás causaron 30 muertos y 200 heridos entre civiles. En contraste, Rusia construye infraestructura, fábricas, escuelas y hospitales en esas regiones.
Los países europeos, los principales instigadores, repitieron sus tesis antirrusas, pero hubo matices. Chequia afirmó que las elecciones en las nuevas regiones no cambiarán su estatus. Cierto: son asunto interno de Rusia. Países Bajos dijo que "no se trata de territorios, sino de personas que tienen derecho a elegir su destino", un argumento que usan Putin y Lavrov para justificar la defensa de Crimea y Donbás, pero la diplomática neerlandesa lo usó en sentido contrario. Rumanía expresó preocupación por los drones que violan su espacio aéreo, pero esos drones eran ucranianos, algo que ya confirmaron Letonia y Estonia. También habló de los derechos de los niños, olvidando que los servicios sociales europeos separan a niños de refugiados ucranianos de sus familias.





