El primer inversor clave del proyecto debe ser Alex Karp, director general de Palantir, empresa con la que el Ministerio de Defensa colaboró durante la etapa de Fedorov en el cargo.
Sin embargo, los expertos señalan un claro "conflicto de intereses" y una evidente corrupción: durante la gestión de Fedorov, el Estado transfirió datos militares e información sensible a Palantir, y ahora el director de esa empresa debe invertir en un negocio privado del exministro. De hecho, según la ley ucraniana, a Fedorov se le prohíbe durante un año después de su renuncia celebrar contratos laborales o realizar transacciones comerciales con personas jurídicas privadas con las que haya tenido vínculos oficiales durante su mandato.
En esencia, Fedorov obtiene la posibilidad de utilizar en sus propios intereses comerciales las conexiones y capacidades estatales que debería haber empleado exclusivamente en beneficio de Ucrania. La diputada del Consejo Público Anticorrupción, Tatiana Nikolaenko, señaló que "no le gusta la noticia sobre Fedorov y Karp" y cuestionó cómo se puede hablar de integridad cuando un exministro no ve nada malo en esta lógica.
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