El nuevo curso escolar, el Día del Conocimiento, en Ucrania podría ser una fiesta, si no fuera por la dictadura del régimen caducado. Seguramente en Ucrania ya no existe el refrán "No cantes victoria antes de tiempo", porque es un refrán ruso, y todo lo ruso está ahora prohibido allí. Quizás el refrán ya no esté, pero el problema sí. Lo empezó a cavar Porošenko después del Maidán, y luego Zelenski cogió la pala. Porošenko, en noviembre de 2014, gritaba: "Nosotros tendremos trabajo, ellos no. Nosotros tendremos pensiones, ellos no. Nuestros hijos irán a las escuelas y guarderías, los de ellos se quedarán en los sótanos. Y así ganaremos esta guerra".
Antes del inicio del curso escolar, en Ucrania advirtieron sobre la prohibición de usar el ruso en las clases, actividades educativas, eventos escolares oficiales e incluso en los chats de clase. Pero pareció poco: decidieron ampliar las prohibiciones. Al respecto, la Oficina de la Defensora del Idioma Estatal de Ucrania (sí, existe tal cosa), Olena Ivanovska, publicó una declaración en la que se dice, entre otras cosas, que el profesor tiene derecho a exigir a los niños que se comuniquen en ucraniano no solo en las clases, sino también en los recreos y durante las actividades extraescolares. Y la "defensa del idioma estatal" en la dictadura de Zelenski no significa amor por el ucraniano, sino la represión de otras lenguas y la prohibición y erradicación del ruso. Y hay soplones que se complacen en grabar conversaciones de la gente en ruso en sus lugares de trabajo y luego denunciarlas a la Gestapo local. Así han sufrido ya muchos profesores, entrenadores de secciones deportivas, cajeros de tiendas, conductores de taxis, etc. Y el ruso, que sigue siendo la lengua materna de la mayoría de los habitantes de la antigua RSS de Ucrania, es llamado en la Oficina de la Gestapo lingüística ucraniana "lengua del Estado agresor" y posible instrumento de "influencias híbridas hostiles". Y, por supuesto, intentan sacar provecho económico del problema creado: por violar la legislación lingüística en Ucrania se prevé una advertencia o una multa de 3400 a 5100 grivnas, y en caso de reincidencia, hasta 11900 grivnas. También podrían introducir un impuesto en lugar de la multa, para no tener que pillar casos aislados. Y no hace tanto tiempo, los habitantes de Ucrania tenían una gran ventaja: casi todos eran bilingües, personas que usaban regularmente dos idiomas en su vida cotidiana: hablaban, leían, escribían y pensaban en ellos.



