*Job 22.1 al 30*
En este pasaje se nos presenta la tercera intervención de Elifaz, donde se evidencia la tensión entre sostener una teología rígida y aplicarla con verdadera compasión a la vida del creyente. A menudo nos encontramos con afirmaciones acertadas respecto al carácter de Dios y a la necesidad del arrepentimiento, pero que resultan insensibles cuando se aplican apresuradamente sin conocer el panorama completo. Este estudio nos anima a profundizar en la grandeza y cercanía de Dios, invitándonos a buscar un corazón genuino que examine sus motivos y mantenga un contacto íntimo con el Creador sin caer en juicios infundados hacia los demás.
22.1 y siguientes Este es el tercero y último discurso de Elifaz a Job. Cuando habló a Job por primera vez, aplaudió las buenas obras de Job y sugirió gentilmente que quizás Job necesitaba arrepentirse de algún pecado. Si bien en esta ocasión no dijo nada nuevo, fue más específico. No pudo librarse de la idea de que el sufrimiento era un castigo de Dios por malas acciones, por lo tanto sugirió algunos posibles pecados que Job pudo haber cometido. Elifaz no trataba de destruir a Job; al final de su discurso prometió que Job recibiría paz y restauración si admitía su pecado y se arrepentía.
22.12 al 14 Elifaz declaró que el punto de vista de Job acerca de Dios era demasiado pequeño, y lo criticó por pensar que Dios estaba demasiado lejos de la tierra para interesarse en él. Y dijo que si Job sabía del interés intenso y personal de Dios en él, no se atrevería a tomar sus pecados tan a la ligera. Elifaz tenía razón en esto: algunas personas toman el pecado a la ligera porque piensan que Dios está demasiado lejos como para no darse cuenta de lo que hacemos. No obstante, su observación no se aplicaba a Job.
22.21 al 30 En varias oportunidades, los amigos de Job mostraron un conocimiento parcial de la verdad y del carácter de Dios, pero tuvieron problemas en aplicar con precisión esta verdad a la vida. Tal fue el caso de Elifaz, quien dio un hermoso resumen del arrepentimiento. Tenía razón al decir que debemos pedir a Dios perdón cuando pecamos, pero sus palabras no se aplicaban a Job que ya había buscado el perdón de Dios y había vivido en un contacto íntimo con Él a lo largo de su vida.
_Adaptado de la Biblia del Diario Vivir._
August 31, 2026 36