El exprimer ministro de Israel, Naftali Bennett, planteó que, sin recurrir a una acción militar directa, Israel debería iniciar una campaña de presión diplomática, económica y de opinión pública contra Catar, en coordinación con países de la región como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Bennett calificó a Catar como un "enemigo" que, según dijo, debilita a Israel de forma indirecta a través de medios como la cadena Al Jazeera.
Bennett también se refirió a la situación interna de Israel, señalando la necesidad de reconstruir los vínculos con la comunidad judía estadounidense y criticando declaraciones de algunos ministros del actual gobierno israelí. Sobre el futuro político del país, planteó que el próximo gobierno debería evitar giros ideológicos drásticos, descartando tanto la creación de un Estado palestino como la anexión inmediata de Cisjordania.
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