El Ejército de Estados Unidos atacó dos petroleros del gobierno iraní el martes, en la primera ocasión en que ataca embarcaciones iraníes como represalia directa por ataques de Irán contra buques en el estrecho de Ormuz, y no como medida preventiva, según funcionarios estadounidenses citados por Axios. La medida forma parte de una nueva política de "petrolero por petrolero" aprobada por el presidente Donald Trump para disuadir con mayor fuerza los ataques iraníes. En total, los ataques del martes alcanzaron unos 100 objetivos, entre ellos sitios de defensa aérea, sistemas de radar, capacidades de colocación de minas y lanzadores de misiles y drones de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Según funcionarios, la represalia iraní fracasó: de unos 25 misiles balísticos lanzados hacia Jordania, solo la mitad llegó al espacio aéreo, diez fueron interceptados y tres cayeron sin víctimas; Irán también atacó con drones y misiles bases estadounidenses en Baréin, Kuwait e Irak, con la mayoría de los proyectiles interceptados.
La Casa Blanca y el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) señalaron que los ataques respondieron a los intentos de la IRGC de atacar buques comerciales y bases estadounidenses, y también buscaron impedir que Irán reconstruya sus capacidades de radar y misiles en el estrecho. Un funcionario explicó que el objetivo es reducir el riesgo para petroleros y fuerzas navales, en lo que describió como "cortar el pasto", y otro aseguró que los ataques "compraron al menos un mes" de menor amenaza para el tránsito comercial. Pese al intercambio de fuego, unos 40 buques transitaron el estrecho ese día bajo escolta estadounidense, y las fuerzas de EE.UU. interceptaron varios misiles y drones lanzados por la IRGC contra esas embarcaciones sin que ninguna resultara alcanzada.
Ambas partes discreparon además sobre un reporte de víctimas civiles: medios estatales iraníes informaron que un ataque estadounidense impactó una fiesta de casamiento en la localidad de Kuhestak, dejando al menos cuatro muertos y 35 heridos, algo que el vocero de CENTCOM, capitán Tim Hawkins, respondió afirmando que Estados Unidos "nunca ataca civiles, a diferencia de la IRGC". Un funcionario estadounidense resumió el resultado de la jornada señalando que Irán "no solo perdió el control del estrecho de Ormuz, sino también el control del conflicto", y que "hoy no consiguió nada".
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