La hipocresía era y es algo que repugna mucho a Jesús. No la acepta y… — Algo del Evangelio — TG.ME

La hipocresía era y es algo que repugna mucho a Jesús. No la acepta y la condena, pero al mismo tiempo desea cambiarla. Desea despertarnos para que la evitemos como a la peor de las enfermedades, como el peor de los virus. Son tan duras las expresiones de Jesús que podría llevarnos a pensar que es imposible aplicarla a todos, que nosotros somos bastante buenos como para ser tan hipócritas. Sin embargo, sería bueno aprovechar para pedirle al Maestro que nos ayude a considerar o a reflexionar con sinceridad para ver si hay algo en nuestro corazón que “huele” a hueso o a podredumbre. Si hay algo en nuestro corazón que hace pensar a los demás que somos santos y puros, pero sin embargo hay hipocresía y maldad en nuestro corazón. Cuesta pensarlo y da un poco de temor, pero me animo a decir que todos tenemos, de algún modo, algo muerto y podrido en el corazón, la mayoría de las veces inconscientemente, pero que es mucho peor cuando es consciente y deliberado. Podríamos decir que hay una cierta hipocresía involuntaria, por decirlo de alguna manera, y no buscada o no querida, de la cual padecemos todos un poco, o que podríamos llamarla también falsedad. Y otra que puede ser consciente y voluntaria, buscada y querida y que es la peor de todas, y esa es la hipocresía con todas las letras.
Una cosa es luchar todos los días para ser más veraces, para ser más sinceros con uno mismo y con los demás y con Dios, y otra muy distinta es disfrutar de parecer algo, pero en el fondo no serlo, o aprovechar una imagen puritana y falsa de uno mismo para beneficio propio. Eso es lo que a Jesús le repugna y quiere sanar. Cuando se da esto es cuando el corazón, en el fondo, está enfermo y enferma todo lo que toca, cuando Dios no puede entrar al alma porque, en el fondo, no tiene lugar.
Solo Jesús puede sacarnos lentamente de la ambigüedad y falsedad de nuestros corazones, que tarde o temprano pueden llevarnos a la hipocresía que se aloja como un cáncer. Solo Jesús con sus palabras de amor, pero llenas de verdad, puede ayudarnos a crecer cada día en la verdad que nos hace libres, en la verdad que nos va quitando las máscaras que no nos dejan mostrarnos como somos ante los demás. Esas máscaras que nos impiden ser humildes y aceptar nuestras debilidades, esa actitud que nos lleva a aprender a pedir perdón cuando nos equivocamos y reconocer que no somos quiénes para juzgar a los demás considerándonos dueños de la salvación. Que Jesús nos libre de cualquier hipocresía en nuestro corazón y dentro de la Iglesia.

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P. Rodrigo Aguilar
August 25, 2026 3.7K 8