Comentario a Mateo 23, 27-32:
Por más de que Pedro contestó correctamente sobre quién era Jesús- eso del evangelio del domingo. ¿Te acordás? Contestó que “Jesús era el Hijo del Dios vivo, el Mesías”. Sin embargo, después la historia nos enseña que Pedro, en realidad, fue descubriendo quién era Jesús a lo largo de su vida y solo pudo proclamarlo con valentía, con fortaleza y con entereza cuando recibió al Espíritu Santo. Por eso, siempre tenemos que volver a recordar que no alcanza con saber quién es Jesús, con un saber que solo se asienta en la cabeza y no en el corazón. En realidad, la verdadera fe es la que va superando esos niveles de conocimiento hasta llegar hasta el corazón. Pedro sabía quién era Jesús, pero no lo supo verdaderamente hasta que no entregó finalmente su vida por él. La fe es una gracia, es verdad, pero también es algo que va creciendo y se va desarrollando a lo largo de la vida en la medida que nos vamos entregando y que vamos dejando que esa gracia, que es la fe, nos vaya transformando. Qué lindo que es saber quién es Jesús, pero con el corazón. ¡Cuánto nos hace falta tener un verdadero conocimiento de Jesús que pasa mucho más por lo que hacemos que por lo que decimos! Señor, ayudanos a seguir conociéndote. Ayudanos a poder responder quién sos vos, pero no tanto con palabras, sino con nuestra vida.
En Algo del evangelio de hoy, Jesús sigue diciéndoles “de todo un poco” a los fariseos y escribas, y no justamente que eran bonitos. La dureza de sus palabras iba a tono con la dureza del corazón de estos hombres que se creían salvados y, lo que es peor, se consideraban como la “aduana” de la salvación, o sea, los que decidían quién merecía o no la salvación. ¡Cuánto de eso también hay hoy en nuestra Iglesia! Por eso Jesús no tuvo ningún problema y no tiene ningún problema, ningún pelo en la lengua para decirles y decirnos “sin anestesia” algo como esto: “¡Hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!” ¿Qué habrán sentido estos hombres al escuchar semejantes palabras y acusaciones? ¿Qué cara habrán puesto al escuchar que alguien que no consideraban como el Mesías les decía sin miedo al frente de todos lo que ellos eran realmente? ¿Qué habrá sentido el corazón de Jesús, al sentir que sus palabras se chocaban con rocas inamovibles y frías? Podríamos pensar que alguno de ellos habrá reflexionado o recapacitado y dejó esa vida o esa forma de pensar, pero también deberíamos pensar que su furia y cerrazón también les habrá impedido a otros muchos comprender las enseñanzas de Jesús.
August 25, 2026 2.9K 8