En cuanto al cambio climático, mi posición es clara: es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo y debe abordarse con seriedad, rigor científico, innovación y una visión de largo plazo. Creo que es un error convertir este asunto en un enfrentamiento ideológico. La prioridad debe ser encontrar soluciones eficaces que reduzcan el impacto ambiental y mejoren la calidad de vida de las personas. Soy partidario de impulsar todas aquellas tecnologías que, tras ser investigadas y evaluadas con criterios científicos, demuestren ser seguras y eficaces para avanzar hacia un modelo más sostenible. A lo largo de la historia, muchas innovaciones disruptivas han encontrado resistencias antes de ser aceptadas. Por ello, considero que ninguna tecnología útil debería descartarse por prejuicios, intereses económicos o inercias políticas. Si una tecnología puede aportar beneficios reales para la sociedad y el medio ambiente, debe estudiarse con transparencia. Para mí, la energía del futuro debe reunir tres características fundamentales: ser limpia, barata y abundante. Una energía accesible no solo contribuye a reducir las emisiones, sino que también combate la pobreza energética, impulsa el desarrollo industrial, favorece la investigación científica y mejora la competitividad. También considero imprescindible aumentar la inversión en investigación, desarrollo e innovación. La ciencia ha demostrado ser una de las herramientas más poderosas para resolver los grandes retos de la humanidad. Debemos apoyar a investigadores, ingenieros y centros tecnológicos para desarrollar nuevas soluciones en producción de energía, almacenamiento, eficiencia energética, gestión del agua y protección de los ecosistemas. Otro aspecto que considero prioritario es la prevención de los incendios forestales. Cada verano desaparecen miles de hectáreas de bosque y se ponen en riesgo vidas humanas, biodiversidad y recursos naturales. No basta con reforzar los medios de extinción cuando el incendio ya está declarado: hay que invertir mucho más en prevenir. Eso significa destinar más recursos a la gestión de los montes, crear y mantener cortafuegos, emplear tecnologías de vigilancia temprana mediante sensores, satélites, drones e inteligencia artificial, mejorar la detección precoz y garantizar suficientes profesionales durante todo el año. Prevenir siempre será más eficaz y menos costoso que reconstruir después. El cambio climático requiere una respuesta basada en hechos, no en consignas. Necesitamos políticas respaldadas por la evidencia científica y una apuesta decidida por la ciencia, la ingeniería y la innovación tecnológica. Mi posición, en definitiva, es apostar por la investigación, por las tecnologías que demuestren su utilidad, por una energía limpia, barata y abundante, por la prevención de los incendios forestales mediante más recursos, tecnología y medios humanos, y por una gestión responsable de nuestros recursos naturales. Proteger el medio ambiente y mejorar el bienestar de las personas deben avanzar siempre de la mano.
En cuanto al cambio climático, mi posición es clara: es uno de los… — Tecnología fin del Sistema — TG.ME
July 29, 2026 8