REFLEXIÓN: • La memoria del martirio del Precursor la encontramos ya presente en las Iglesias de Oriente y en Roma desde el siglo VII, con el título de «La decapitación de san Juan Bautista». El «más grande entre los nacidos de mujer» (Mt, 11, 11), de acuerdo al elogio de Jesús –y quien consagró su vida a preparar el camino al Salvador– murió víctima de su fe en los valores de conversión y coherencia que había predicado… El relato del martirio nos es trasmitido detalladamente por el Evangelio de san Marcos y, según las referencias del martirologio romano, éste tuvo lugar cerca de la Pascua… • La narración de su martirio por decapitación sucedido en la fortaleza de Maqueronte, al oeste del Mar Muerto, donde el vicioso y desocupado Herodes solía disfrutar normalmente sus vacaciones. Este relato Jesús lo debió escuchar de viva voz de los discípulos del Bautista, entre quienes se contaban Juan y Andrés. Esta fecha es quizá un recuerdo de la dedicación de la antigua basílica al precursor del Mesías, erigida en el siglo VI en Sebaste, en Samaría.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor, seguir rectamente tus caminos, como enseñó san Juan Bautista, la voz que clama en el desierto, y confirmó valerosamente derramando su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor. PREFACIO: La misión del Precursor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista, alabamos tu magnificencia, ya que lo consagraste con el más grande honor entre todos los nacidos de mujer. Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo, y aun antes de nacer saltara de gozo ante la llegada de la salvación humana, le fue dado, sólo a él entre todos los profetas, presentar al Cordero que quita el pecado del mundo.
Y en favor de quienes habrían de ser santificados, lavó en agua viva al mismo autor del bautismo, y mereció ofrecerle el supremo testimonio de su sangre. Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos continuamente en la tierra, proclamando tu grandeza sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 3, 27. 30
Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es necesario que él crezca y que yo venga a menos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos, Señor, venerar el misterio de los sacramentos de salvación que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
August 31, 2026 35